La Estrella más grande.
Miro el cielo, oscuro cielo marino de las
noches solitarias. El cielo tiene señales,
señales del faro que alumbran a todas partes.
Y me detengo a observar.
-¿Cuál es la estrella más grande?. Me pregunta.
Recorro un pedazo de cielo con los ojos, y
señalo una que a mi parecer debia ser la más grande.
-Y si esa es la que más brilla?. Pregunta de nuevo.
¡Y si!, era una estrella muy brillante colocada justo
a la mitad del universo.
Nadie dice nada, nos acostamos en la proa del barco.
Debajo de los árboles, debajo de la luna.
-Mira la luna con tu ojo derecho. Me dice.- Pero debes
cerrar el otro.
-Listo. Le digo.
-Ahora tomala entre tus dedos.
-La tomo.
-Colocale una estrella al lado.
Y lo hago, hacemos lo mismo.
-¿Qué pasa? Pregunto.
-Arruga los ojos mirando a la luna
y veras una estrella.
-La estrella más grande. Afirmo.
La luna crecia, la luna,como siempre hermosa.
De plata y oro, redonda y con
desteyos blancos, fluviales reflejados en el mar.
El mar esta cerca. Pienso.
-Lo sabia. Susurro
-¿Qué sabias?
-Que la luna nos miraria.
El mar y el barco, la luna y el faro.
Tu y yo Allende del Mar...
Te diré adios en cualquier momento,
cuando me burle de mi misma,
cuando me rinda, cuando quiera caer.
Caminaré sin pies y volaré sin alas,
llegaré tan lejos pero nunca te encontraré.
Iré a ser feliz, iras a olvidarme,
A nadar en un rio, a llorar sola en
el interior de una rosa.
Olvidame ya, hazlo ahora,
sacame de tu mundo, borra
mi existencia, hazme invisible
y deja que me apague como la timida
llama de una vela.
Olvidame repito, que no soy nada,
ni sal, ni azucar, ni sirena, ni caracola.
Pedazo inservible en medio de algo.
Enciende tu cigarrillo y quemame.
Y te diré adios en cualquiere momento,
cuando oscuresca de nuevo, cuando no
vea luz, cuando corte mi recuerdo
por siempre.
Sin volver a nacer,
sin morir otra vez...
Te miro despacio, algo rojo sale
de tus labios, algo que huele a
carne cruda, a hierro. Y tu sangre
resbala desesperada por tu cuello,
tu sangre se escapa, se pierde por
segundos, se detiene, y tiemblas,
y te estremeces como criatura
que acaba de nacer.
Tu sangre mancha la seda blanca
que cubre tu cuerpo...
Te miro y me acerco, tomó tu mano
más fría que el hielo, que el alma
cuando se trauma. Entonces siento
miedo, siento que te pierdo, las
cortinas de la habitación empiezan
a correr la suave brisa de invierno
las espantó, las flores del jarrón ya
no son flores y tu estas allí, minúscula,
callada, estremecida, como si te faltara
algo, cada vez más cerca del borde;
siento que te vas.
Menciono tu nombre y el color de tus
ojos se hace más brillante, te miro,
te regalo un beso en la mejilla y también
está fría, toda tu estas fría. Acto seguido
abres la boca con el propósito de algo decir,
pero empiezas a toser, a tosery a toser, tu
sangre te asfixia.
Te miro y no te dejo de mirar, te aprieto la
mano, te quiero llorar, te quiero amar, te
quiero conmigo un día más.
Pero cierras los ojos, vuelves a temblar,
alguien te quiere llevar, te paraliza,
tus pupilas se dilatan, tu venas parecen
brotar de tu piel. De repente te tiñes de gris
y se pierde el mínimo rubor
de tu rostro, tu pálidez se enternece,
ya sé que te pierdo.
Me dices algo que no comprendo,
lo dices muy bajo, pero aun así te respondo :
Yo también te amo.

Como una hilera muy fina
de color plata se asoma
la dama muy callada.
Colma al marino cielo
de un brillo singular,
vestida y con anillo
en el anular.
Suelta un aire como
un suspiro y admirar
suelta un suspiro
que yo quiero amar.
Se ensancha, se arma,
se viste de estrellitas
y burbujas.
Se hace feliz, se sumerge
en entre olas y marfil.
Que pena, que bella,
la veo morir.
La dama tiene seda blanca,
y nos mira desde arriba.
La dama me dijo un secreto
en la deriva.
Parece una niña, de porcelana
y de algodón...
La dama desnuda brilla.
Que olvido?
Ya lo olvide
Que quiero?
ya lo tengo.
Que sueño?
No lo alcanzo
Que piensas?
Nada más
Que es la nada?
La muerte
Que es la muerte?
Tantas cosas
Como cuales?
Dejar de respirar,
de soñar,de reir,
morir es encerrarse.
Morir es perderse y
no volver.
...No se que es la muerte.
Alguien dijo alguna vez:
El pecado es la perdida de la
inocencia.
Arreglarte...
Hay un barquito en mi pulgar,
que se mueve y se moverá.
Con ola y marea, con lágrimas
de sabor a sal.
Un barquito chiquitito de papel,
se va y lejos se irá, mi barquito
naufragará.
Viene, viene el leviatán
con olas y mareas de azúl,
el barquiro se hundirá.
Como caracola, como gota
ínfima de sal. El mar
violento desprende mi paz,
hay sangre en el mar.
Hay un barquito en mi pulgar,
que navega lejos sin cápitan.
Adios le digo, y barquito se va,
pero hay sangre en el mar y
el barquito ya no está.
Se escucha la brisa, como un sumbido
del silencio, de la mitad del viento
que se aproxima y vuelo.
Un aleteo pálido como el recien cielo,
y un rayo muy fino de luz tiñe las
nubes de rosa, de pastel, como las
margaritas del mar.
Pienso en enamorarme, pienso en volar,
en mirar, en saber que detras de las montañas
hay algo que está por nacer.
Quizás una flor o algo que brilla, es algo que en
brazos de la via lactea se eleva, desprende la
oscuridad del cielo, de marino a gris, de gris a
pálido, de pálido a celeste, casi azúl.
Vaga ilusion la mia de sacarme las pupilas
para nada ver, que la esperanza ya se me
ha ido y nada volverá a nacer.
Empiezan a caer plumas como una
lluvia, cubriedo a la criatura para que
no muera de frío...Empiezo a llorar.
Como si el viento tuviera alma sentí tu
respiracion en mi hombro.
Como si el cielo no oscureciera,
si no amaneciera, justo en el instante
eterno de un tiempo que no avanza
sentí tus labios en un beso a mitad.
En un soplo de mariposas y alas de polvo.
En un abrazo perdido, en un recuerdo
solo mio. Se detienen las manecillas,
la brisa va lenta y los latidos espantan
tu rostro que duerme.
No despiertas, no hay nada que aleje
tus sueños de ti, quizás estas volando
o corriendo de mi mano.
No se que pasa, me sorprende y dejo
mi cuerpo y voy al universo.
Siento cascadas por mi piel,
pétalos de rosa rosada, un susurro.
Sonrio estupidamente, y
me arranco el corazón
como el único testigo de mi amor.
Olvidé.
Olvidé llamarte una tarde
de otoño, un dia de feria,
una noche de soledad.
Miserable oscuridad
donde un soplo quizás
del viento dio vida,
vida artificial.
Y olvidé. Decirte un
te quiero, regalarte un
pétalo de flor, un color
de verano.
Olvidé a la bestia de
tus ojos, al próximo
encuentro, olvidé
más que todo tu
nombre.
Olvidé decirte que la
luz existe.
La capacidad de la memoria humana
es equilibrada y sorprendente,
pero hay cosas que se olvidan.Y las luces de camino a casa,
pero creo que estoy ciega,
no veo nada.
¿Quién quiere volver?
Al lugar donde nadie muere,
donde todo flota, donde se
tiene fe.
Pero esos lugares ya no
existen, o la ciencia nunca
los va a descubrir.
Esos lugares quizás mágicos
han perecidos al olvido.
Han sido extirpados, sucumbidos
en agua hirviete, ahogados,
torturados.
¡ No!, esos lugares quedaron olvidados.
En el centro del Olvido.
Es tan pequeñita y
lejos va, casi lo olvido
es como un pétalo.
No me detengo más,
no ha Poseídon mirar.
Y la Luna fundida en
tus olas mi belicioso amor.
Espero una estrella, que
nunca va a llegar.
Sacame de tus olas, hazme
llorar.
Es pequeñita y al infinito
va, con un destello muy fugaz.
Arranco la noche parida de
dos crias, la saco de mi
recuerdo. Y fiera la
tengo.
De humana a sirena y
mis escamas estan en
tus manos, como tu
saliva en mis pechos.
Y vuelve la noche que
me camela pero la olvido.
Olvidame rey de las
olas, que yo nada espero.
Ni una brisa de verano, ni
un escondite perfecto.
Yo abrazada a ti en medio
del pácifico, olvidame.
Hace frío, se acerca el
invierno y es pequeña
casi no la veo.
Hace frío, y como pétalo
al viento un adíos que no
quiero.
Como el mar a su sal, como la luna a su relflejo.
Como la sirena y su cola, como un hombre
a una mujer.
Como la memoria a un recuerdo,
como un beso, como una mariposa
a una margarita.
Quizás por ahora, por siempre,
hasta volver morir.
See you soon.