Gritar, aveces, es necesario. Pero hoy soy muda.

domingo, 30 de octubre de 2011

Sobre la libertad.



Si la luna cayera, tal vez el mundo abriera
sus ojos para ver su resplandor, y si las caracolas
se exparcieran quizás todos apreciaran sus
sonidos. El sonido del mar.

Tenia yo once años cuando inició la guerra
de los hombres, la pesada y cruel guerra,
la que terminó con el silencio afable, con
la inocencia de las margaritas, acabó con
las gotas de agua dulce.
Y nadie estaba advertido, nadie pensó en
las consecuencias, nadie, nisiquiera Khrisma
pudó impedirla, la guerra mató a todos.

Y todos, hasta ella, quedaron encerrados.

(Sángala. Lunas rotas.)

jueves, 27 de octubre de 2011

El tiempo muere.

Habra tiempo de sobra para contar la historia,
para perder el miedo, para enfrentar,
para seguir
adelante, para no morir jamás.

Y soy libre...

lunes, 24 de octubre de 2011

Allende del Mar.


Y ellas polvo.

Leve, plácido vuelo, como un pez.
Como su cola entre agua gélida,
Y a un movimiento pasional
un aleteo, suave, arriba, quizás aun más
alto, de frágiles alas, de dèbil color.
Cuento de diminutos seres y de ellas en
poco rato, polvo.

Endeble de raiz, sin que importe
a dónde sople el viento, tan verdes
y con miradas vuelan, un aleteo, un
suspiro, después cierro mis ojos.
Parece que cae, que duerme en
pétalo de flor...Parece polvo al
tocar con un dedo, con un beso.

Mariposa en una margarita.
Sin alas, sin viento...


lunes, 17 de octubre de 2011

Allende del Mar.



Como si me robaras el corazón.

No puedo explicarme explicitamente,
solo se que vivire contigo algun dia,
estare muy cerca de ti y sentire
medio, uno suave, que se tranquiliza
por momentos...
Y entonces sera alguien que sabe a
tantas cosas, con quien compartiré
mis entrañas de libertad.
Alguien que talvez no me devuelva
el corazon, y no hara falta, porque
me hara estar ahi siempre además
ese alguien me necesita.


¡Y exacto!, me tendra, me raptará,
y yo nunca le olvidare ni aunque
me trague el mar.
Y sera el mar, es el mar,
y eso me estremece, porque no
sera la Luna sino el mar,
el indescubrible mar.
Lo ironico es que le temo a la oscuridad
pero amo a la noche y la noche es oscura.
Aveces si.

Y me haz robado el corazón, lo
tienes en tus manos, lo romperás
en pedazos, como si la alondra
nunca terminara de cantar, como
si tuvieras hambre voraz, como si
nunca dijeras buenas noches.

Pero que va, el mar acabo por
enamorarme y aunque deba,
no puedo separme de sus arenas.

Y te escuché :
Duerme en paz preciosa
Voy a estar muy cerca de ti.
Quizas en la ventana
Espiando como respiras
Queriendo robarte algo...



domingo, 16 de octubre de 2011

Incrustada.


Entonces huele a carne cruda, a hierro
oxidado, a crueldad. Y se escucha un
machuqueo, quizás fue la medula espinal,
seguro la pulpa roja en tus manos inexpertas
o la última aniquilacion de una casi vida.

La haz sacado de tus entrañas, del seno
y la sabia materna, del vientre virgen
de la naturaleza, del orden natural de
las cosas.
Como una masacre o como si le robaras
al cielo una estrella, como si a un
gorrion le arrancaras las plumas y en pleno
invierno la lana al cordero.
Y le dijiste al viento detente, al mar secate,
a la vida... Muere.
¿Qué haz hecho? era carne de tu carne,
hueso de tus huesos, vida de tu vida.
Era parte de ti.

Incrustada como crapter lunar, pedacito
de paz y capullo de flor. Regocijandose en
charcos de sangre viva, en latidos suaves
de un nuevo corazón. ¡Pero n0!, fue parte
del mundo, de tus ideas criminales,
de un momento inocente antes de existir.

Fue parte de ti.

sábado, 15 de octubre de 2011

Allende del Mar.


Hasta en el mar...

¿Te conté alguna vez que eres pequeño?,
vulnerable tal vez, del color del sol o el último rayo
que muere en el mar, detras de una puerta,
en la nota de un piano, suave. Que eres como
las mariposas en mis hombros, que pasan
fugaz y sin dejar tiempo a pedir un deseo.
El de tenerte en mis manos...

Que somos tal cual para cual, tan separados,
y callados, que me miras desde allí dentro
que pienso en ti todo el tiempo. Aveces no
puedo dormir porque te dejé en crisis de
soledad, porque nadie más te comprenderá.
Un dia cuando salpicaron las aguas y rompieron
el cristal, afuera de allí empezaste a dar vueltas,
a desesperarte, a escupir, a tragar cosas de este
mundo, empezaste a morir.
Cuando no encontraste marcha atras del borde
y el pavor, tus aletas, tu materia y cualidad
de pez supiste que estabas solo una vez más...Nadie
te hiva a rescatar.

Y eras minusculo con restos de dulce sal, con
luz en las escamas, con mirada risueña de ojos
dorados y cola como la de las sirenas. Pero
te lastimaron y solo tu conoces quién o qué fue
eso que terminó tu vida en instantes.

Esos instantes a los cuales llamo: Oscuridad y
frio. Y tu lo sabes más que yo, Hasta en el
mar hace frio.

Eras mi mejor amigo.

Allende del Mar.


Me llevas y a dónde.

Tengo un vestido y zapatos azules,
el azul de su mirada, la mirada del
mar. Me detengo a respirar y a ver
rayas marinas y blancas, rojas y
pálidas, creyendo aun en los cuentos
de la buena suerte al tocar la camisa
de un marinero. Una flauta y el viento
en sus entrañas, hoy vuelvo.
Poseidon y sus aguas me recuerdan
la furia, la guerra, los delfines y
las caracolas que guardé. Sigo, pero
descalza sin miedo a tropezar, con
miedo a morir, morir de verdad
Y es que se puede morir de tantas maneras.
Está lejos y veo el sudor de su frente,
en mi mente las maniobras en busca
de mi alma, para supcionarla, tragarla
hacerla de sal, de arena, de conchas
y perlas.

Sus uñas arrancan de mi escamas,
como si pareciera yo un pez y
con los reflejos de Selene brillan al
fondo, al fondo del mar.
Sus labios se arriman a mi cuello,
un sístole después de un diástole
o al contrario pues lo tengo metido
en las arterias del corazón, lo aprieto,
lo sostengo, me elevo acariciando el
viento, sintiéndole cerca.
Rey de las olas con cualidades prepotentes,
con cosas a descubrir, con tesoros y leyenda
de piratas y cantos de sirenas.
Seré tuya, lo sé. Porque me tienes en un
caparazón como hipnotismo o magia, con
luces apagadas y con tu respiración un
beso
.

domingo, 9 de octubre de 2011

¿Dónde estas?


Ya no los hay, quedaron exterminados por
una enfermedad a la cual llaman humanidad.
O el conflicto en este conjunto de seres
sistematicos. Quiza quede uno entre todos,
entre la oscuridad y el miedo en mi.

Y miro por la ventana el recuerdo de su capa roja,
suspiro. Porque se ha ido también, se apago,
nos dejó suspendidos.

domingo, 2 de octubre de 2011

Cuando todo termine.


Ella es pequeña, languida de piernas y cuello.
Ella esta sentada sobre el colchon mojado
cubierto por una sábana amarilla, en la habitacion
del belcebú. Ella estuvo rezando algo, sin llorar,
pero suspirando por segundos ella estuvo pidiendo
un rescate. Tiene puesto el mismo vestido de hace
dos dias, uno de color marron con florecitas azules,
ella tiene mucho, pero hoy, despertó sin bragas,
a su cuello le rodea un collar de cruz, de oro que
reposa sobre su pecho, un crucifijo tal vez.
Ella era cristiana. Eso lo sé, porque la ví caminando
a la iglesia muchas veces, de la mano de la abuela
otras veces de la tia, quizá de la mano de un dios.
Pero hoy esta observando cosas, cosas que no conoce,
cosas masculinas, ella los mira desde la cama: Una pistola
en el pantalon, otra en la mano, alquien tiene un pañuelo
empapado de sudor, una sonrisa macabra y manos de
brutalidad. Ella mira al negro de cara de bufalo y
el tabaco entre sus dientes, Asoma los ojitos de pantera,
se rasca la cabeza; las bolitas blancas que amarran sus trenzas
le molestan, su corazón late a millas, se detiene y parece morir, pero
ella ya no tiene miedo lo enfrentó la noche pasada, lo sacó de su
vida tan vulnerable, al olor a orina que sale del baño contiguo a
la habitacion, al dolor de cabeza de siempre, a las ideas del mundo,
a las grietas donde volvió a caer. Empieza a sudar, ni frio, ni caliente,
ni rojo, ni verde, ella desaparece, tras las cortinas rasgadas por putas
de ayer, a la oscuridad del armario, detras de una palmera, quizás más
allá de las nubes, detras de la puerta de pino y la mancha de sangre
en la alfombra, en la canasta de maracuyas que recogió hace
diez semanas semanas atrás y que ahora los gusanos se deleitan.
¿Quién sabe?, es de mañana temprano, la luz pálida del sol
traspasa suave las cortinas e ilumina la madera de las paredes,
los hombres se preparan para ir a buscar dinero, mientras ella,
tan minuciosa,se queda allí, sin frio, sin calor, sin nada más que
la fantasia y la soledad de volver a dormir cuando todo termine.

sábado, 1 de octubre de 2011

Allende del Mar.


Baldío de tus arenas.

Poseidon está muerto de sed, sequía
de su garganta, y la mia colmada de amargo,
lágrimas amargas para la boca del mar.
Estoy caminando, miro el cielo de la noche
que me camela, y la madrugada exausta del
verano que oscila en los recuerdos.

Tengo el recuerdo del mar, lo tengo en un bolsillo,
en el vestido de colores, en las alas de mariposas,
las que se posan en mi después del viento.
Lo saco del bolsillo, lo respiro, lo miro, lo beso;
el recuerdo del mar y su aliento en mis pestañas.
Te veré pronto, susurro.

No hay nadie en las arenas, los rastros se asesinos,
conchas y perlas, algas y escamas de sirenas.
La sal dulce de un rosal y un pez solitario, hoy el
mar esta solo, no canta, no sueña, pero el viento
aun esta con él.

Costa de debiles litorales, no hay firme un faro cercano,
ni lugares fantasticos, ni universos de estrellas.
Hoy Poseidon tiene sed, hoy vuelvo
a llorar.

Allende del Mar.


Brisas de verano.

La costumbre del tiempo se lo ha
llevado,
como un sismo rompiendo

mis sentidos, la última razon para
pensar
por mi misma.
Las doctrinas de
estos tiempos lo ha
espantado. Pero
Pronto volverá,
caballero y
galán.

Estamos en el Mar, y no es verano.
¿Qué miramos?
El norte, el horizonte
y la
respiracion del Mar en mis pestañas.

Azul de mar y alguien se hunde,
un navio,
¡Ave María!.
Y sin viento estoy rogandole a
Poseidon un navio, porque se
ahoga, se ahoga
y desaparecerá.


El sistema solar opaca a la Luna
lejana
y sin cordura.
No es a Poseidon a quien
suplico,
es a otras cosas más poderosas,
cosas que pueden destruir
a Poseidon
con un rayo y hurracan.

Seco, inerte, pez solitario
sin corrientes.

Las redes de naves espaciales
destruyen mi localidad, el
lugar donde estoy sentada
observando a Poseidon.

¡Que tranquilidad!. ¡Que inmensidad!.

Besame las mejillas, te besaré y la
Luna nos mira.


Me oculto, la costumbre del tiempo
me aterra porque se lo llevará
de nuevo,
sin viento.